martes, 30 de octubre de 2012
PUESTO QUE TODO RECAE SOBRE MÍ...
No sientas amor
ni recelo.
Ni el pecho opresivo
ni el vientre en celo.
Puesto que todo recae sobre mí.
No sientas odio
ni el desespero que esa mirada esquiva delata.
Puesto que todo recae sobre mí.
No sientas ni siquiera dicha. Ni deseo.
Ni el peso abrumador de la tarde fulminante.
Puesto que todo recae sobre mí.
No, ni esperanza ni desasosiego. Ni lo naciente ni lo muerto. Ni metal ni cieno. Ni oscuridad... ni la luz titilante de ese lucero. Ni la fluidez del agua ni la espesura del cemento. No, ni las orillas ni el mismo centro.
Ya que estas oculta y yo desaparecido, no sientas nada... nada de esto.
Puesto que todo recae sobre mí.
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